Lo dejaba para luego.
Y los abrazos caducaron.
Y los ojos se cegaron.
Y la mente se encogió.
Y todos se marcharon...,
y se le secó el alma.
Hablemos sin predicar, debate frente a combate, aunque nadie gane la partida. Sin ignorar nuestra ignorancia en este tráfico de tripas y s...
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