Abril resucita mi tierra, mis sentidos, mi piel, mi entusiasmo...
y mi ingenuidad,
y siento algo más de felicidad en los planes del universo,
y me vuelvo creyente.
Me despierto en un colchón de palabras que curan el olvido,
y la esperanza y la nostalgia se llevan mejor que nunca.
Nada pasa inadvertido, y casi todo me conmueve.
La luz de una sonrisa puede con la mala baba,
y los sueños de mis alas con cualquier dron kamikaze.
Pido perdón a los incapaces de esta emoción tan breve pero tan sublime, que consumo con deleite hasta que se me vuelva a escapar.






