Y aquí andas dando cuerda a un día más para hacerte un hueco y esconderte,
o salir por él si sigues creyendo en lo importante.
Si no, siempre puedes jugar con la vida, tomarte otra copa o volver a fumar, porque lo cotidiano no inspira.
Y son tiempos de rebajas.
Hay saldos de amargura y de esperanza,
y has comprado jengibre y limón para poder respirar,
para correr y levantar el vuelo al atardecer, como aquel búho de Minerva, y entender todo lo que acabas de vivir.

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