Las ha vuelto a perder hace un rato.
Ofrece cien sonrisas, veinte abrazos y algún verso inacabado de recompensa. Vieron triste y cansada a la más rebelde, dando vueltas en la Ronda de la Paz, decidiendo si volverse conformista.
La entusiasta se vino arriba y se mimetizó con la naturaleza.
Primero, en fugaz mariposa, después, en árbol centenario, lleno de brotes de memoria.
Quién sabe qué será lo siguiente...
Tal vez agua, buscando un cauce de palabras,
y luego, nube,
para dejarse llevar por las borrascas que se avecinan.
Las ha vuelto a perder.
Y cada vez que se van, se llevan noches de verano y tardes de primavera...
y alguna estrella.

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