Está buscando su versión perdida,
la que se esconde en los ojos y siempre descubres,
la de Bazookas de fresa del puesto de la Paca,
solo a cien metros de ida y vuelta a la infancia.
La niña con hormigas en la tripa y la boca muda cuando te acercas.
La que junta margaritas en ramos de ternura.
La esperadora de Agostos y de barracas de feria.
La feria,
donde crece sin paredes, con patios y gatos,
pilla pillas y escondites,
y chichones de guerra.
Hasta que te marchas,
hasta que se marcha,
y deshace sus trenzas...
y se vuelve a esconder.

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