domingo, 8 de enero de 2023

La memoria alegre

 Cuando empecé a pensar en la muerte, regresaba la memoria alegre, 

el para siempre de tantos ayeres,

porque el olvido es el verdugo de los recuerdos.

Quizás hay que perderlos para encontrarlos.

Ya no están.

Y revisamos sus cosas, 

la tierra o las cenizas, 

todo lo que se queda para siempre en tí.

Porque tú estás aquí por su voluntad, 

y eres su vida que continúa.


Ellos se miraron, bailaron, se enamoraron y se enfadaron, 

ya se querían y se volvieron a buscar,

 y tú no eras aún,

ni sabías que la muerte existe,

ni que las fotos se convierten en reliquias.

Ya no están.

Y añoras sus manos si te pierdes buscando el rastro de sus olores;

mi padre a tabaco y menta, 

mi madre a rosquillas y a magdalenas recién hechas.

Te conocían mejor que nadie, 

pero no sabían que una hija hablaría por ellos, de ellos.


Haced todas las preguntas antes del silencio,

gastad los abrazos, 

los besos sin protocolo, 

grandes y sonoros,

mañana...,

ya no están, 

nosotros tampoco, después de un instante.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

El lado correcto

 Pues no sé que se entenderá por estar en el lado correcto, pero yo, que soy un mar de dudas y contradicciones sí que tengo algunas cosas mu...