Clara es una paradoja
de piel morena,
luminosa sonrisa
de luna llena,
en cuarto menguante
si tiene una pena.
Ha perdido hace días
a su fiel compañera,
ya no entrena con Neska
enredada en sus piernas,
y le brillan los ojos
siempre que la recuerda.
Es un río de afectos,
al que cierra compuertas
cuando invaden su curso
sin que ella lo quiera.
Valiente y sensible,
callada y discreta,
no pica en anzuelos
que no le camelan.
Nuestro pececito
se volvió sirena.
Y defiende su isla,
y combate las guerras
de este mundo al revés
con su mirada honesta.
Desde algún lugar
plagado de estrellas,
te envían la luz
que enciende la nuestra.
No hay seguro que cubra la luz de su sonrisa, y cuando se le apaga y se esconde, te da muchas pistas.
Ama sin límites si tocas su corazón, si la quieres de verdad, pero si la hieres, puedes perderla para siempre.
Ella es esa playa tranquila donde duermen las guerras y juegan los niños, pero rebelde con la injusticia.
Confia en la Pachamama naturaleza y en sus seres "irracionales", más que en muchos humanos,
y es suya aunque la sintamos nuestra,
con sus tiempos, sus decisiones...
a su manera.
Sabe que mejor es más.
Hoy, Clara cumple treinta y todos
y nunca ha estado mejor
¡Felicidades, hija!

No hay comentarios:
Publicar un comentario