Es el preludio de 32 primaveras,
mi segundo milagro
llena de fuerza y belleza.
Con alma de patio
andaluz,
de aroma a jazmín
y hierbabuena.
Coraje, empatía
y ternura
sus ojos moros reflejan,
el valor y el compromiso
de buena moza manchega,
que sueña, como el hidalgo, en defender esta tierra.
Y su alegría...,
su alegría es
una soleá aceitunera.
Sería una de mis mejores amigas si no fuera porque estoy feliz de ser su madre,
de verla siempre en el lado mejor de las cosas, aunque sea el incorrecto para otros.
Sabe ver y oir más allá de la apariencia y el ruido,
y desafiando a estos tiempos tan grises, amanece y se viste de ella, con todos los colores, reivindicando especialmente el morado cada vez que estrena otra vuelta.
Hoy es su trigésima quinta.
Ojalá y siga celebrándolas con tanto arte y con tanto amor
¡Bendito amanecer!
💜

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