Ya no hay barricadas
como aquellas que abrían caminos.
Las hemos cambiado por alambradas
que cortan sueños,
y por enormes muros,
que sólo proyectan terribles
y alargadas sombras.
Hablemos sin predicar, debate frente a combate, aunque nadie gane la partida. Sin ignorar nuestra ignorancia en este tráfico de tripas y s...
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