Ya no hay barricadas
como aquellas que abrían caminos.
Las hemos cambiado por alambradas
que cortan sueños,
y por enormes muros,
que sólo proyectan terribles
y alargadas sombras.
Le gusta revisarse en medio de tantas primaveras, repasar sus rincones desde donde empezaron a dibujarse las aristas y relieves de un mapa...
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