Hay amigos intermitentes,
que te llegan siempre en momentos importantes,
y los hay que nunca esperas porque están siempre, aunque siempre, a veces, sea un oportuno segundo.
Tengo muchos en el recuerdo y otros en la memoria del alma.
Conocidos que duran lo que empapa la lluvia en mi tierra,
y desconocidos a quienes, seguramente, me hubiera gustado conocer más.
Los hay inteligentes, irónicos, empáticos, impacientes, obsesivos, agnósticos y creyentes, caóticos y cuadriculados...
y quienes son un poco de todo eso.
Los quiero igualmente,
Y tengo una pequeña familia, que no me corre por las venas pero que elijo,
y me eligen,
que me anclan al mundo con fuertes y generosos vínculos,
con quienes viajas, repites comidas y sobremesas, discutes y entrenas,
y te partes de risa...
y lloras.
Pero con quienes ni la tristeza ni la alegría se hacen agotadoras.
Son como pequeños soles que encienden mis afectos.
y esa casa donde siempre quieres volver.
¡ Suerte la mía!

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