¿Qué haces cuando te dejan cosas llenas de vida quienes quisiste tanto y ya no están?
Vestidos hechos con sus manos, sillones donde nos mecían, tricotaban, leían o simplemente se quedaban dormidos.
¿A dónde llevas esas sillas labradas, la radio antigua que hizo tanta compañía, la lechera, el rallador, la vajilla de tantas generaciones, el álbum familiar con sus fotos antiguas ...?
Ya sé que solo son cosas y muchas en desuso, pero tenerlas, mirarlas, y pensarlas me trae paz y una nostalgia, quizás sublimada, que no me impide avanzar sino que incluso me ayuda, me cuenta lo que he sido y lo que soy.
Pues ahora pensemos en los desalojados, en los huidos, en los despojados, de quienes y de lo que formaba parte de la historia de su vida,
con la memoria del dolor, de la pérdida y del trauma,
y privados de lo que debería ser Prioridad Humanitaria y Universal:
Defender la dignidad y la esperanza en el ser humano.
